Wanda, sobre el significado de la vida

20 03 2011

Vamos a estudiar el texto sobre el significado de la vida de Wanda – ¡albada sea!- que a menudo es malinterpretado para crear una representación incorrecta en relación al principio del absoluto optimismo de Wanda -¡grande en verdad!-.

Su significado es claro cuando el texto es estudiado con su traducción tradicional al sánscrito, WandaPrana y los comentarios tradicionales de Rash Al Ghoul, Ezn Ebra y Radovoc.

Leemos en sobre el significado de la vida (171-174):

¹⁷¹Y yo os digo que en aquél entonces el maestro dijo a su discípulo, quien aquél le oyó y hoy afirma que efectivamente escuchó, ¹⁷²que su maestro, el pez wanda -alabado sea su nombre- dijo:

¹⁷³”Si afirmas que tu vida carece de sentido porque un día deberás morir.
¿Cuál sería su sentido si hoy te dijeran que nunca morirás?… Mira que
la cosa no cambia por el solo hecho de durar.
— Adolfo Roberto Arman. Webmaster argentino.”

¹⁷⁴Palabra de Wanda -¡loado sea su nombre!-, oh hermanos.

Los versos anteriores forman una porción integral en el texto, pero en el texto Fideérico de las tablas de Wanda, aparecen como una unidad separada o no apoyada el las demás (Nirlamba).

A diferencia de su falsa interpretación, no hay aquí una aparición de un pesimismo, no hay aquí una confesión de Wanda -¡loada sea por siempre!- donde exprese un desencanto de la vida, como veremos del análisis de estos versos.

Debemos notar primeramente que la división gramatical de los texto Wandafaricos es en tres oraciones distintas y este fenómeno es señalado por la MatsyaGarbha, la fuente más antigua de los signos melódicos de la lectura de la Tohallá.

Leemos en la segunda oración del tercer verso: “Si afirmas que tu vida carece de sentido porque un día deberás morir.
¿Cuál sería su sentido si hoy te dijeran que nunca morirás?” En WandaPrana Rash Al Ghoul explican que esta oración final es un cambio de “tonalidad”. Hasta este punto, las últimas palabras de la frase anterior dicen: “un día deberás morir” concluyendo  las palabras de tono solemne hasta aquí, pero la sentencia final presenta un tono más bien sarcástico que corresponde a Wanda -¡grande en verdad!- increpando a sus discípulos en lugar de confesándoles algo personal. Obviamente los discípulos habían estado quejándose demasiado sobre la vida, tanto que llegaron a molestar al maestro.

Destacable como siempre es la puesta en evidencia de la infinita justicia de Wanda -¡loada sea!- pues no solo cita personajes que con el tiempo serían famosos, sino que a otros también. Y no es de extrañarse en todo caso, recordemos a San Percevecio de los lagos cuando nos enseña que Wanda -¡grande en verdad!- puede inspirar los corazones de grandes y pequeños hombres por igual.

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