Para el estudiante chileno que llega a la educación superior, sobre todo si llega a una universidad pública, puede resultar sumamente útil manejar una “irresponsabilidad teórica” en su relación con los estudios.
En una universidad pública como la universidad del bío-bío, donde pasé mis primeros años de estudiante, tuve que aprender a tratar con altísimos niveles de irresponsabilidad de parte de los funcionarios, de los profesores y de mis compañeros.
Como aprendería luego, la única forma de manejar situaciones difíciles sin estresarse, es no preocupándome de los casos inmanejables; como son por ejemplo, rendir un certamen de física con preguntas de química o con contenidos no contemplados, tener menos de la mitad de las clases estipuladas (por ausencia del profesor), no tener acceso a las pruebas ya evaluadas para verificar que la calificación sea correcta, lidiar con infraestructura que no está disponible por que más de la mitad del año pasa inundada… etc, etc.
La responsabilidad es un concepto cuyo valor se mide por su resultado, es decir, por muy valorada que sea la responsabilidad en términos generales, no tiene sentido mantenerla cuando lo único que se va a conseguir conservándola es recibir daño. Todo valor puede ser relativizado y reevaluado hasta convertirlo en un antivalor, de hecho, a veces no solo es posible sino que es necesario. Todo valor puede convertirse en un antivalor siempre y cuando esta transformación no implique un daño hacia al resto o a la persona que realiza el cambio.
Particularmente, cuando digo considerar la irresponsabilidad como norma teórica, me refiero a elevarla como virtud justo hasta el punto a donde es posible llevarla sin convertir la vida en un caos constante.
Renunciar al valor de la responsabilidad tiene por objeto eliminar todo sentimiento de culpa o desesperación ante una serie de situaciones -incontrolables- en donde se ha de hacer solo aquello que es posible hacer y se ha de conseguir también de paso tolerar de mejor manera la irresponsabilidad general.
He de acotar sin embargo, que esto no es una rectificación sin más del estoicismo; al menos no en términos generales, pues se trata de una cuestión práctica bien especifica, aplicada a una situación particular.
Al realizar un cambio como el descrito, se debe invariablemente controlar el grado de *fragmentación -sociologicamente hablando- y esto se logra aceptando la responsabilidad de renunciar a la responsabilidad (valga el oxímoron), es decir manteniendo siempre la irresponsabilidad en un terreno específico, bajo vigilancia constante, o como yo le llamo, como “norma teórica”.
*Uso el término fragmentación para indicar una virtud que es válida solo bajo ciertas condiciones, a riesgo de parecerse a lo tradicionalmente conocido como hipocresía.














Ya he tenido que borrar tres comentarios; dos eran insultos que no contenian más de tres palabras (literalmente) y el tercero era una estupidez sumamente obvia (todos en plural, como si yo fuese un grupo de gente ¿?).
Si alguien va a comentar, por favor trate de usar más de tres palabras y sí lo único que quiere es una definición simple para alguna trabajillo de colegio, use un diccionario.
Agradezco en cualquier caso las visitas y todo comentario que no corresponda a alguno de los “esquemas” anteriores, es (para mí) perfectamente válido y será bien recibido.
Nunca está de más recordar ese viejo adagio: “Dueño de tu silencio y esclavo de tus palabras”.
son tyotos
son pendejos
a mi me gusta. y estoy de acuerdo. pero si estuviera en desacuerdo, también diría: allá ellos con su lenguaje mal aplicado.
ps si estoi de akuerdo kn tigo
pero la neta se
ve mal k se esxpresen de tu trabajo
pero ps nimodo la verdad esta bn
sale ps mushas graxias
bbyee